El 19 de mayo se cumplirán cuatro años de la aprobación, por unanimidad, de dos ordenanzas que pretendían dotar de cierta infraestructura a los ciclistas de San Miguel de Tucumán y también para los que ingresan al centro desde otras ciudades y comunas.

Las dos normas están vigentes, pero no se cumplen. La primera establecía que se debía reservar en cada cuadra del área central -conocida como “dentro de las cuatro avenidas”- un espacio para estacionamiento de bicicletas equivalente al largo de un auto promedio. Para esto se proponía firmar convenios con empresas privadas para que, a cambio de publicidad, se hagan cargo de la instalación de los “aparcabicis” y de su mantenimiento, de modo que todos los costos no recayeran sobre el municipio. Este sistema se aplica en la Ciudad de Buenos Aires.

La empresa Yuhmak instaló algunos, como los que aún están en la vereda de la sede municipal, también en Yerba Buena y en Tafí Viejo. Pero la iniciativa no prosperó demasiado.

El director de esa firma, Matías Mahtuk, dijo que está interesado en que esa política continúe y que se debería convocar a las cámaras y a todas las empresas vinculadas al rubro de movilidad para que la idea tenga más peso.

La segunda norma, uno de cuyos artículos fue modificado el 16 de abril de este año por iniciativa de los concejales Gustavo Cobos y José María Canelada, establece que las guarderías privadas deberían aceptar y reservar cierto espacio para bicicletas. Esta ordenanza tampoco se cumple, salvo en cocheras exclusivas para motos, como las que están en Santiago al 400 o en San Martín al 800.

“No es una ordenanza nueva a la aprobada en 2022, sólo cambiamos un artículo, determinando superficies específicas para las bicis, según la capacidad de cada guardería, porque sino quedaba liberado a la decisión del propietario y quizás podrían amontonarlas, apilarlas, colgarlas o lo que sea”, explicó Cobos.

El concejal adelantó que, de no ser vetada, esta modificación entrará en vigencia de forma tácita el 18 de mayo.

“Hablamos mucho, somos muy progresistas, pero en los hechos desincentivamos el uso de la bicicleta, no hay un fomento ni acciones activas a favor del ciclista y ni siquiera te doy un espacio seguro para dejar la bici”, opinó Cobos y agregó: “Si desde el Estado no se da el ejemplo, ¿cómo podremos después exigirle al privado?”.

La casa del pueblo

En coincidencia con Cobos, el presidente de la ONG “Meta Bici”, Matías Galindo, recordó que en lugares emblemáticos como la Legislatura, que deberían ser señeros, no dejan ingresar bicicletas, ni al estacionamiento ni adentro de las rejas. “Si vas a la Legislatura en bici tenés que atarla a un árbol en la vereda. Otro sinsentido es la Terminal de Ómnibus, que es un conector muy importante para la movilidad y te cobran el estacionamiento como a una moto y tampoco tiene espacios adecuados. Tranquilamente la gente que viene o va de la ciudad, podría dejar la bici en la terminal y combinar el viaje con un colectivo”, subrayó Galindo.

Respecto del estacionamiento callejero, el titular de “Meta Bici”, que participó en la elaboración de las ordenanzas de 2022, dijo que se hizo muy poco, como algunos hierros en las semipeatonales, que muy pocos advierten como “aparcabicis”, o los que pusieron en El Provincial, que “son malísimos”. “Tampoco se tienen en cuenta cosas que son importantes, como el arbolado, que haya sombra, o que no sean lugares muy desolados donde nadie se animará a dejar la bici”.

Por último, Galindo opinó que otro problema, ya irreversible, es el intenso tránsito de las motos. “Se entiende que por la deficiencia del transporte público aumenten las motos, pero hay ciudades que, por ejemplo, prohíben el delivery en moto, sólo lo permiten en bicicletas, o le cobran impuestos extras o una especie de peaje para entrar al centro. Hay muchas ideas, pero se deben regular las App”.

Bicis, colectivos y motos

El flamante secretario de Movilidad Urbana de la Municipalidad de la Capital, Carlos Arnedo, ponderó el uso de la bicicleta como medio de transporte, porque es saludable, no contamina, es silencioso y ocupa poco espacio en la vía pública. “Es una tendencia mundial la de darle más espacio a las bicis. Lamentablemente, las calles angostas del centro son un problema”, afirmó.

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Adelantó que tiene pensado reunirse con los referentes de “Meta Bici” para escuchar propuestas o iniciativas que estén en marcha.

Coincidió en que el uso de la moto sigue aumentando, como consecuencia, principalmente, del pésimo servicio que prestan las empresas de transporte público.

Dijo que las empresas de ómnibus son “un agujero negro”, con un “sistema obsoleto, quebrado y caro”.

Arnedo opinó que debería haber una sola tarjeta de transporte en Tucumán, la SUBE, y que en ese sentido van a trabajar con la provincia. “Es indispensable, no sólo con el tema de las bicicletas, sino con toda la movilidad, que tengamos una mirada metropolitana. No sé cuál es el mejor sistema, pero hay que revisar recorridos, los pliegos de licitación y dejar de subsidiar la oferta y empezar a subsidiar la demanda”, afirmó.

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Por último, consideró que “todo lo que rompa el statu quo genera molestias y resistencias”, pero anticipó que, aunque no puede precisar plazos, “los cambios van a llegar de manera pronta”.

Al margen de las ordenanzas de 2022, en 2010 se aprobó una ordenanza (4.331) que era mucho más amplia para fomentar el uso de la bicicleta, titulada “Programa de Ordenamiento Vial para Ciclistas”, que ya establecía incentivos, ciclovías, estacionamientos y campañas de divulgación y educación. En 16 años nada ocurrió, salvo que cada vez hay más ciclistas que son víctimas de accidentes.